
MARIE DE PEDRO
ENGLISH FORMATION FOR PROFESSIONALS
Mucho más que enseñar inglés
Mi trayectoria — Marie de Pedro
«Todo comenzó con algo muy sencillo: aprender a escuchar»

Todo comenzó escuchando
Cuando empecé a dar clases de inglés, siendo muy joven, descubrí que cada alumno era diferente. No solo por sus conocimientos del idioma, sino también por su personalidad, sus necesidades y su manera de aprender.
Soy hispano-australiana, hablante nativa de inglés y profesora universitaria. Me crié en Australia y he vivido en ambos países, por lo que el inglés, el español y las dos culturas siempre han formado parte de mi vida y de mi manera de comunicarme.
Desde muy joven he sentido una enorme curiosidad por las personas. Me gusta escuchar, observar y hacer preguntas, no solo para conocerlas mejor, sino para comprender cómo piensan, qué les preocupa y qué necesitan.
Esa curiosidad también se reflejó en mi manera de enseñar. Pronto comprendí que, para ayudar realmente a mis alumnos, no bastaba con conocer bien el idioma. Tenía que escucharlos, entender sus dificultades y descubrir qué podía hacer para que aprendieran con mayor confianza.
Sin darme cuenta, fui desarrollando una forma de trabajar basada en la escucha, las preguntas y la atención a cada persona. Años después descubriría cuánto tenía en común aquella manera intuitiva de enseñar con el coaching.
Lo que comenzó de forma tan natural terminó convirtiéndose en una parte esencial de mi trayectoria profesional.
Una vida dedicada a enseñar y aprender
Durante más de 30 años he tenido la oportunidad de trabajar en empresas, universidades y con alumnos particulares, acompañando a personas con profesiones, responsabilidades y objetivos muy diferentes.
En mi trabajo siempre he sido exigente, pero también muy cercana. Me importa que mis alumnos aprendan, pero también cómo se sienten mientras aprenden. Quiero que puedan participar, equivocarse, preguntar, discrepar y expresarse con confianza. Y también reírse. Siempre he pensado que una clase puede ser rigurosa sin dejar de ser humana.
Después de tantos años, sigo disfrutando de las conversaciones que surgen en clase y de todo lo que puedo descubrir escuchando a las personas. Esa curiosidad continúa siendo una de mis mayores motivaciones para enseñar.
Una de mis mayores satisfacciones ha sido mantener colaboraciones de muchos años con las mismas empresas y conseguir una participaci ón muy elevada en mis clases.
Pero lo que más valoro es lo que mis propios alumnos me han transmitido a lo largo de los años.
Sus comentarios, su entusiasmo y su confianza me han confirmado la importancia de adaptar la enseñanza a cada persona.
Y hay algo que nunca ha cambiado: mientras ellos aprendían conmigo, yo también aprendía muchísimo de ellos.
La curiosidad, las preguntas y la honestidad
Si hay algo que siempre me ha caracterizado, es la curiosidad.
Me gusta cuestionar lo que escucho, lo que observo y, especialmente, mis propias ideas. Creo firmemente que aprender exige estar dispuestos a reconsiderar lo que creemos saber.
Con el tiempo, esa curiosidad despertó también mi pasión por escribir.
Y fue precisamente escribiendo cuando descubrí algo que me sigue fascinando: el enorme poder de una buena pregunta, siempre que vaya acompañada de honestidad.
Porque cuestionarnos de verdad significa estar dispuestos a examinar nuestras propias ideas, reconocer aquello que quizá no queremos ver y aceptar respuestas que pueden resultar incómodas.
Creo firmemente que la curiosidad nos impulsa a preguntar, pero es la honestidad con nosotros mismos la que nos permite aprender, comprender y crecer.
Mucho más que aprender un idioma
Mi interés por el comportamiento humano y el desarrollo personal comenzó siendo muy joven. Desde entonces, no he dejado de estudiar, leer, escuchar conferencias y profundizar en aquellos temas que despiertan mi curiosidad.
Hace aproximadamente diez años decidí incorporar de una manera más consciente y estructurada el desarrollo personal a mi actividad docente, combinando mi experiencia como profesora de inglés con un enfoque de coaching transformacional.
Lo que comenzó como una evolución natural de mi manera de enseñar se convirtió en una de las experiencias más gratificantes de mi carrera.
Mis alumnos descubrieron que podían trabajar aspectos importantes de su vida mientras mejoraban su inglés. Y su entusiasmo por esta combinación fue precisamente lo que me animó a seguir desarrollándola.
Con el tiempo, estos programas tuvieron una acogida muy positiva tanto en el entorno empresarial como en la universidad.
Hoy sigo profundizando en el desarrollo personal y creando programas que invitan a reflexionar, cuestionar nuestras ideas y descubrir nuevas posibilidades.
«Aprender un idioma puede abrirnos puertas. Aprender a conocernos puede transformar nuestra manera de vivir»
Un libro que nació gracias a mis alumnos
Una de las experiencias más bonitas de mi carrera fue descubrir que mis propios alumnos querían que escribiera un libro.
Durante años, había desarrollado una manera de enseñar a formular preguntas en inglés, ayudando a mis alumnos a comprender mejor la gramática, a organizar correctamente las palabras y a construir estructuras interrogativas con mayor seguridad.
El método les resultó tan útil que fueron ellos mismos quienes me animaron a publicarlo.
Así nació Improve Your English with 600 Interrogatives for B1–C1 Students, un libro práctico de ejercicios diseñado para trabajar la formulación de preguntas en inglés, reforzar las estructuras gramaticales y desarrollar mayor precisión y autonomía en el uso del idioma.
Lo que hace especialmente significativo este proyecto para mí es que la idea nació de mis propios alumnos. En las primeras páginas del libro les dediqué unas palabras de agradecimiento, incluyendo los nombres de algunas de las personas que me animaron a escribirlo.
Siempre recordaré esa experiencia con especial cariño, porque demuestra hasta qué punto mis alumnos también han contribuido a mi trayectoria profesional.
Una nueva etapa para seguir creciendo
Después de más de 30 años dedicados a la enseñanza, he decidido dar un paso más y compartir mis programas de desarrollo personal con un público más amplio.
Estos programas nacieron de mi experiencia trabajando con alumnos y profesionales, y de descubrir cómo una buena conversación puede ayudarnos a cuestionar nuestras ideas, comprendernos mejor y encontrar nuevas maneras de afrontar la vida.
Durante años he podido comprobar el valor de combinar el aprendizaje del inglés con el crecimiento personal. Hoy quiero ofrecer también estos programas en español, para que cualquier persona interesada pueda participar, independientemente de su nivel de inglés.
Mi propósito sigue siendo el mismo: crear un espacio cercano y participativo donde las personas se sientan libres de expresarse, reflexionar con honestidad y descubrir sus propias posibilidades.
Después de tantos años, sigo aprendiendo de lo que estudio, de lo que escribo y, sobre todo, de las personas que conozco.
Espero que algún día tengamos la oportunidad de conocernos, aunque sea a través de una pantalla, y de compartir no solo una, sino muchas buenas conversaciones.